pensador independiente

viernes, septiembre 19, 2008

El Proceso del Perdón.

Las crisis existenciales, las depresiones, lo suicidios, los comportamientos iracundos, junto con todos los defectos que nos desequilibran psíquica, mental, emocional y hasta físicamente. Fueron causados por nuestra ignorancia al actuar equivocadamente en nuestra historia.

Estos sacos de basura que cargamos, hoy nos pesa, nos agobia y nos mantiene esclavos, prisioneros en la cárcel del cuerpo físico, el cual nos toca liberarnos definitivamente para dejar de sufrir, dejar de encarnar de una vez por todas. Cuando Jesucristo dice enfáticamente, venid a mi todos los cargados y cansados que Yo los haré descasar, nos esta indicando que busquemos en nuestro Cristo Intimo, las fuerzas necesarias para liberarnos del sufrimiento. Este sufrimiento que ahora nos cobra la factura haciéndonos inferiores, derrotados y fracasados. La mayoría de estos fantasmas que nos agobian están depositados en los archivos de nuestro inconscientes y respondemos condicionados a estos defectos que nosotros construimos por causa de nuestra ignorancia, y para nuestra desgracia la que hoy padecemos viviendo nuevamente en un cuerpo físico. Pero la realidad es que estamos aquí para superarnos, no para deteriorarnos.

Fijemos nuestra mirada en esto que es tan importante saber, reaccionamos ante impulsos de acuerdo a lo que hemos acumulado en los archivos de nuestro inconsciente. El

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verdadero trabajo es conocernos a nosotros mismos para que partamos desde este punto y progresemos poco a poco en nuestro camino de liberación. Es aquí donde es importante que no nos condenemos, sino que nos perdonemos y si Dios nos ha dado la oportunidad de reconstruirnos, aprovechemos lo que tenemos en nuestras manos.

Cuando alguien se pregunta, que estará pagando, y por que le suceden tantas desgracias, inconcientemente esta dando en el punto.

Jesucristo represento un drama humano al expulsar a los ladrones del templo, a los comerciantes que hacían negocio en el templo. Bueno pues, estos ladrones son los malos hábitos, los que nos hacen impuros, los pecados capitales estaban representados en estos ladrones, de ahí la ira de Jesucristo. Nótese que la ira bien encausada, no es pecado.

Las ofensas que hacemos a los demás, realmente la hacemos a nosotros mismos. Todos conformamos un hilo de la trama y si uno de ellos sufre, sufre el tejido. Caer en cuenta a esta gran verdad, es haber evolucionado. Revolucionando nuestra conciencia en esta dirección, nos dirigimos hacia la luz.

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