pensador independiente

miércoles, mayo 12, 2010

La paz verdadera

Mucho se habla de la paz del espíritu, la paz como un sentimiento y la paz que experimentamos cuando hacemos una demostración de bondad a nuestros semejantes, cuando somos corteses con alguien o alguien nos trata bien, con halagos y palabras bonitas, aquí somos generalmente agradecidos y decimos que tenemos paz.
Es cierto, experimentamos paz cuando entramos en armonía con nosotros mismos y con nuestros hermanos, familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajos y demás personas que nos topamos en la vida diariamente. Esas son situaciones favorables, pero ¿que pasa en cuanto nos enfrentamos a la adversidad?, situaciones penosas y desagradables y alguien agita ese fuente de paz interna con improperios, críticas o insulto hacia nosotros? ¿Esto nos causa tempestades de cólera interna y externa? Por supuesto que a la gran mayoría de los seres humanos esta situación le afecta de manera negativa y reaccionará ante tal agresión con otra agresión y justificaremos nuestra respuesta con argumentos y razonamientos que sostengan, sin lugar a dudas nuestro actuar.
Estos accidentes se pueden presentar en cualquier momento, el día y la hora menos esperada. Aquí es donde realmente debemos de examinarnos, auto-observarnos y en ese preciso instante valorar la oportunidad para reconocer si existe esa paz verdadera en nosotros.
Cada persona posee un grado de tolerancia y el nivel varía de acuerdo a las capacidades del individuo. Se dice que un ser despierto ve mas allá de los fenómenos y puede tomar un hecho concreto del lado positivo, lo que para muchos es malo para el ser despierto puede que no lo sea. El ser despierto ha dejado atrás el hecho de emitir juicios entre el bien y el mal, ya no juzga con los ojos des ser común. Pues su grado de comprensión en los asuntos ha avanzado de tal manera que ya no reacciona ante las circunstancias y la paz interior que ha cultivado a trabes del tiempo le ha madurado y nutrido el espíritu tanto que sabe, comprende, conoce y reconoce las situaciones y fenómenos de la vida cotidiana.
Sabe rectificarse en el camino y estar alerta en los mínimos detalles y siempre de ceder, ofreciendo su amor, justicia y compasión a los demás. Así pues se ubica en su posición y actúa sin actuar, de acuerdo con las enseñanzas de Lao Tsé.
Los cristianos que con sabiduría divina han hecho viva las palabras de Jesús y, han llevado a la práctica sus enseñanzas, no pueden ser distintos a los seres santos de otras culturas quienes por igual son seres despiertos a la luz de la verdad única y eterna cual es Dios con nosotros. Por eso mismo tres seres caminaron desde oriente a visitar a un niño que había nacido en Belén y esos sabios reconocieron tempranamente al maestro de maestros quien había de traer la salvación a toda la humanidad a trabes de la fe. Entonces los primeros en rendirle tributo, adoración y reverencias a Jesucristo fueron tres hombres que llegaron desde oriente. Esos reyes magos que popularmente se les llama, realmente fueron seres iluminados, sabios y santos orientales.
Así pues, Jesucristo dijo que nos dejaba su paz y ¿Por qué nosotros nos mortificamos condenando a otras religiones y creemos tener la verdad? Aquí es donde perdemos la paz y nos apegamos a nuestros conceptos alejándonos de la verdad de Dios.
Termino con el saludo de Jesús, mi paz les dejo y mi paz les doy, que la paz sea contigo.

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